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lunes, 29 de junio de 2009

explosion demografica


Un proceso en 4 fases

La teoría arranca de los estudios iniciados por el demógrafo estadounidense Warren Thompson en el año 1929 y se ha visto confirmada por los datos posteriores en muy distintos países. Thompson observó los cambios (o transición) que habían experimentado en los últimos doscientos años las sociedades industrializadas de su tiempo con respecto a las tasas de natalidad y de mortalidad. De acuerdo con estas observaciones expuso la teoría de la transición demográfica según la cual una sociedad preindustrial pasa, demográficamente hablando, por cuatro fases o estadios antes de derivar en una sociedad plenamente postindustrial.
Esta teoría refleja la existencia de un desfase notorio entre la disminución de la mortalidad como una consecuencia del crecimiento de la población urbana y de la mejora del nivel de vida por el desarrollo de la tecnología (alimentación, industria, condiciones sanitarias, transporte, medicina, etc.) y la disminución de la natalidad, como consecuencia de varios fenómenos asociados a los anteriores (tasa de urbanización e industrialización aceleradas, aumento de la escolaridad, especialmente del sexo femenino, el proceso de liberación femenina, etc.). El resultado es el ajuste en el tiempo que se produce entre las tasas de natalidad y mortalidad elevadas y estas mismas tasas a un nivel mucho más bajo. Este proceso se ha venido acelerando con el tiempo, desde casi cien años durante la revolución industrial hasta unos 25 años en épocas recientes en algunos países subdesarrollados.


Gráfica 1. Los 5 estadios en que se divide la transición demográfica. TN=Tasa de natalidad; TM=Tasa de mortalidad; CP=Población (esta variable no se mide con las unidades del eje vertical de este gráfico; y no debe leerse como crecimiento de la población).
Fase 1: Antiguo régimen demográfico
En el primer estadio -típico de las sociedades preindustriales- las tasas de natalidad y de mortalidad son muy altas, por lo cual el crecimiento natural o vegetativo de la población es muy lento.
Este estado es el que ha caracterizado la historia de la humanidad desde sus orígenes hasta el siglo XVIII (ver la gráfica 2). A modo de ejemplo: en la edad media y la edad Moderna las tasas de natalidad y mortalidad se situaban cerca del 40‰ o 50‰, es decir, nacían muchos niños pero, al mismo tiempo, la mortalidad era muy elevada incluso en los años ordinarios (por la inseguridad vital, la deficiente alimentación, higiene, sanidad, etc.), y mucho más en los años de mortalidad catastrófica suscitada por una coyuntura de crisis (mortalidad provocada por guerras, hambrunas o epidemias).
El crecimiento vegetativo es reducido, pero positivo en los años normales, mientras que las variaciones cíclicas ligadas a la mortalidad catastrófica de los años críticos hacen disminuir drásticamente la población; con lo que a largo plazo la población no suele crecer mucho.
Fase 2: Comienzo de la transición
Es propio de países en vías de desarrollo. Los índices de mortalidad bajan de forma repentina gracias a las mejoras en las técnicas agrícolas (que aumentan los rendimientos), las mejoras tecnológicas, los avances en medicina y alfabetización ... Estos cambios contribuyen decisivamente a alargar la esperanza de vida de las personas y a reducir la mortalidad.
Por el contrario, en este segundo estadio las tasas de natalidad se mantienen muy altas (puede incluso elevarse si las mejoras económicas incentivan una disminución de la edad del matrimonio), razón por la cual se produce un desequilibrio que se traduce en un incremento muy importante de la población.
La tasa de mortalidad desciende, la tasa de natalidad se mantiene elevada; como consecuencia, el crecimiento vegetativo es cada vez mayor.
Fase 3: Final de la transición
Los índices de natalidad inician un importante descenso motivado por: el acceso a la contracepción, la incorporación de la mujer a la educación y al mercado laboral, el acceso al estado del bienestar, el proceso de urbanización, la sustitución de la agricultura de subsistencia por la agricultura de mercado, junto con otros cambios sociales.
La tasa de mortalidad continúa la tendencia bajista iniciada ya en el estadio 2 y, por esta razón, el crecimiento demográfico en esta tercera fase continúa siendo relativamente alto.
La tasa de natalidad desciende, la tasa de mortalidad ya ha alcanzado cifras bajas, con lo que el crecimiento vegetativo se ralentiza.
Fase 4: Régimen demográfico moderno
Este último estadio es típico de las sociedades postindustriales y se caracteriza porque la tasa de mortalidad "toca fondo" y la de natalidad se iguala prácticamente con ella; consiguientemente, con ambas tasas en cifras similares, por muy bajas, el crecimiento natural de la población se hace muy bajo o prácticamente nulo (por razones totalmente opuestas a las del Antiguo Régimen Demográfico).


La atmósfera

La vida depende de las características concretas del medio que nos envuelve, de su composición, su temperatura y su capacidad de protegernos de las radiaciones que nos perjudican. La atmósfera es la capa de gases que envuelve la Tierra y evita que el aire salga de esta creando así un inmenso océano de aire. Recibe toda su energía del Sol que está casi a 149 millones de kilómetros de distancia y la mayor parte de la energía es la luz que podemos ver. La atmósfera tiene un importante papel en el calentamiento de la Tierra. Si no existiera, la temperatura del planeta sería de 22ºC bajo cero. No se comporta como un receptor pasivo de las sustancias contaminantes, si no que las distribuye, las dispersa o las concentra según unos factores como son el viento, la lluvia, las inversiones térmicas o la turbulencia. Se considera que la atmósfera es el resultado de la combinación de procesos químicos y fotoquímicos realizados a distintas distancias del suelo y regulados por las posibilidades de escapar de la fuerza gravitatoria. Ello da a cada capa distintas características que las definen.
La capa baja de la atmósfera, es la que tiene mas interés para las cuestiones relacionadas con la vida de los seres vivos. Es la atmósfera inferior, es la franja que está en contacto con la corteza terrestre, aquella que solapa parcialmente con la biosfera. Esta franja, en contacto con la tierra, no es independiente de las capas superiores, algunas de las cuales tienen una importancia fundamental en el desarrollo de la vida. Es en esta primera capa donde el hombre libera los contaminantes producidos por su actividad y donde la problemática de la contaminación atmosférica se manifiesta más. La atmósfera es un gran masa de gases incoloro que rodea la tierra y que llamamos aire. Aproximadamente ¾ partes de éste es nitrógeno y ¼ parte es oxígeno, y estos dos gases son totalmente necesarios para mantener la vida en el planeta. También tiene en su composición otro tipo de gases como el argón Ar, y el bióxido de carbono, CO2, que estan presentes en cantidades pequeñas. El nitrógeno ocupa el 78,084 % del volumen del aire, mientras que el oxígeno ocupa el 20,946%.
La atmósfera es indispensable para la vida por los gases contenidos y por su función protectora de la radiación solar
El oxígeno es un componente muy reactivo y es el responsable de los procesos de oxidación. Las combustiones son posibles gracias a la presencia de oxígeno. También la respiración de los seres vivos, animales y plantas, es una forma de oxidación y es posible gracias a la contribución de este elemento.